jueves, 16 de mayo de 2019
miércoles, 8 de mayo de 2019
jueves, 2 de mayo de 2019
martes, 5 de febrero de 2019
Panamá: la Ciudad de los Embudos
Alcaldías,
municipios, comunas, o gobiernos locales, dependiendo de nuestra organización política
han demostrado en las últimas administraciones ser la base del éxito para
resarcir el crecimiento amorfo y forzado de nuestra región metropolitana, con
particularidades tan únicas por nuestras dimensiones, geomorfología y políticas
cortoplacistas que mutilan la planificación urbana; habiendo tenido influencias
históricas tan cercanas durante el Período de Ocupación Canalera, tal y como
descubrí en reciente visita a la Ciudad de Nueva York, cuyo modelo de finales
del siglo XIX fue respetado en su trazado urbano creando una ciudad de orden, ganándose
el derecho de ser la capital financiera mundial.
Nuestra
región metropolitana también tiene una historia flanqueada por masas de agua e
impactada por una historia política que nos hace únicos: una división
territorial interna a ambos lados del canal interoceánico, lo que generó desde
inicio del siglo pasado una “ciudad de embudos” de calles y avenidas. Con dos
entradas formales a la ciudad que funcionan con mediana eficacia: por un lado,
un Puente de las Américas que ya no soporta más manteamientos y unos accesos al
Puente Centenario con tramos que dificulta la visión, curvas, resaltos y otros
temas que los usuarios pueden dar fe de su día a día viviendo en una ciudad
cada vez más polarizada. Por más que idealicemos más vías internas, ensanches y
calles dentro del centro de la ciudad, sino actuamos con aquel radical principio
de líderes de antaño que por el bien común logre destrancar una ciudad
comparativamente tan pequeña que maneja poco más de un millón de personas en
movimiento relativamente constante sólo en el centro de esta ciudad.
Desarrollar
nuestros accesos y vías de comunicación de acuerdo a nuestra vocación como
ciudad: somos una región que genera toda clase de servicios, con puertos y un
canal interoceánico con conexiones que nos hace ser un lugar de paso que
igualmente no escapa a los retos mundiales sobre nuestros ecosistemas, donde cuidar
y promover el uso eficiente del agua para el Canal de Panamá con una política
de protección de alta prioridad sobre nuestros humedales y manglares para
prevención de inundaciones, junto a las soluciones mecánicas para las áreas
existentes que no se pueden corregir de otra forma.
Orden:
es una palabra que debe ser nuestra contraseña para que nuestros Planes de
Desarrollo de Políticas de Vivienda sean cónsonas con el Plan de Ordenamiento
territorial como guía para hacer de nuestra ciudad un polo de desarrollo donde
fluya el progreso nacional a todos los niveles y en todas las vías. Será nuestro deber que nuestras propuestas de
desarrollo de viviendas estén acordes con el plan de ordenamiento territorial y
mantenernos firmes ante los embates comerciales y políticos-partidistas.
El
autor es Arquitecto con una ejecutoria en
administración
de vivienda social a nivel nacional.
Más comentarios vía twitter: @minutoDEenergia
miércoles, 30 de enero de 2019
#Los45deME
Recuerdo hace un año exactamente ser parte de
los invitados al cumpleaños de mi jefe, ya sabíamos del liderazgo que se
proyectaba en aquel entonces, recordaba junto a mi familia cómo hacía más de 3 años me había
encontrado en mi zona de confort un gran copartidario con quienes nos unen
lazos fraternales y a pesar de no haber tenido una militancia ni activismo
partidario, me abrió el camino para ser parte de un “imposible” que era lograr
completar el primer paquete de 5 mil viviendas autogestionadas por el Ministerio
de Vivienda. Yo ya venía de romper algunos paradigmas personales y
profesionales previamente. Viniendo de
un hogar muy sobreprotector, he logrado superarme solo como arquitecto, me
había involucrado en llevar el nombre de Panamá en varios proyectos
aeroportuarios y de oficinas en ciudades latinoamericanas y era encargado de la
primera fase de fundaciones de un gran edificio en zona residencial exclusiva.
Por lo que esta nueva situación: combinar mis experiencias y navegar en las
fauces del monstruo de la burocracia, tal y como escuché cuando se hacían
aquellas reuniones ejecutivas donde se me invitaba por primera vez.
Me tocó celebrar junto a su equipo 3 cumpleaños, donde siempre había más gente que en el anterior y donde tuve la oportunidad de estrechar la mano desde el activista más lejano de las comarcas hasta nuestro presidente de la República, lo que me hacía reforzar más mis valores cívicos y ser leal no sólo a su liderazgo sino a la mística de nuestro partido.
Recuerdo desde el día 1 en el que entramos a trabajar sólo había 2 asesores: uno en lo social que ya conocía y este servidor en lo técnico que Ud. me indicó que debía demostrar mi trabajo. Ese mensaje quedó claro y desde el inicio y ante los obstáculos internos a todos los niveles desarrollé un Plan de Ejecución que no sólo nos llevó a evidenciar las 5 mil soluciones asignadas a mi persona, sino que también me permitió servir en toda una serie de complementos: desde aulas, veredas, sirviendo en otras instituciones como comisionado técnico en licitaciones junto a la ACP para el MEDUCA, IFARHU, entre otros.
Recuerdo claramente (entre tantas ocasiones) haber preparado un simple borrador en Power Point con un cuestionario que lo llevaría a la Asamblea Nacional para responder ante los diputados. Jamás habría pensado que ese documento sería la base que sería expuesta en el Pleno Legislativo y que mi nombre estaría en aquel Orden del Día. Ese día recuerdo perfectamente las ansiedades propias de aquella inquisidora reunión, donde me tocó compartir puesto con el jefe de compras, que sin conocerlo previamente, simplemente le traté de dar tranquilidad compartiendo alguna oración, lo que al final nos llevó a salir bien librados de aquel evento mediático para posteriormente desarrollar una mancuerna de trabajo donde aprendí mucho de la ley de contrataciones públicas y cómo manejarla: recuerdo jornadas de más 16 horas diarias, sábados de actividades complementarias que llegaron a convertirse en jornadas de limpieza y domingos donde incluso aprendí algo del movimiento político en el que me sentía involucrado.
El tiempo pasó y los resultados se evidenciaron, cumplí mi tarea en la ejecución técnica del proyecto asignado, sin embargo no imaginaba que por mi inexperiencia política habrían copartidarios descontentos por hacer una planilla de trabajadores más real, de dejar todo debidamente auditado, de lograr dejar por escrito cada solicitud, autorización y ejecución de manera de blindar al líder, pero sin darme cuenta de que precisamente por ese punto débil iba a sufrir un impacto: ya los mensajes no llegaban directo a la cabeza, comencé a usar intermediarios y a confiar, a tal punto que podría lucir desleal o antiético, simplemente confiando en aquellas personas a su alrededor que pudiendo tener buenas intenciones personales, también eran muy celosas de sumar realmente a alguien como yo al “grupo de los 300”.
Recuerdo claramente la primera entrevista con el primer director a quien servía, siendo más técnico que yo, me cuestionó si yo venía a hacer política, obviamente le señalé que no, y eso hizo un cambio de tranquilidad en su rostro, ya que se sentía apoyado por alguien que no tenía segundas agendas o que tuviera otra línea de mando real. El tiempo demostró que él fue seducido por la política y fracasó en su prematuro intento.
Hay tantas anécdotas y experiencias gracias a
creer ser parte del “grupo del jefe” hasta que me di cuenta demasiado tarde que
al brindarle mi confianza a quien me enseñaba sobre procedimientos de compras
con el Estado, eso fuera usado para una emBoscada que me hiciera salir por la
puerta trasera de un proyecto que me apasionó poco a poco por más de 3 años.
Al final como coordinador, facilitador o servidor entregué mis herramientas de trabajo con la satisfacción del deber cumplido, pero con un agridulce sabor al no poder volver a hablar de 1 a 1 con mi jefe, líder y copartidario. Aunque al final del camino, la historia hace justicia, siempre estaré dispuesto a compartir el mejor café con una buena conversación: felicidades, salud, Amor familiar (siempre mis respetos por los años de conocerlos) y que sean 45 años más en plenitud de facultades mentales y de salud.
jueves, 17 de enero de 2019
Hacia una Arquitectura Resiliente para nuestros municipios.
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| Conformación de terreno para muros de contención contra posibles deslizamientos. San Miguelito, Región Metropolitana. |
Panamá como nuestra capital, tiene
características tan particulares como ser la única ciudad con cultura caribeña
que da con el Océano Pacifico, entendiendo que ya desde su geografía e
historia, ordenar su territorio ha sido una misión generacional para ir modelándola ante los retos de este nuevo milenio. Partiendo de que su desarrollo
urbano también dio la espalda a lo que fue por años la Zona del Canal, que funcionaba
como un Estado independiente al nuestro y dejando un estrecho acceso a nuestra ciudad
desde el interior del país, creamos un efecto de crecimiento vial en forma de embudos,
con “cuellos de botella” hacia las rutas de salida del epicentro principal de
negocios y empleo.
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| Siembra de árboles como método natural de prevención de desastres. Sector Chilibre. |
Nuestra ciudad ha pasado toda
una serie de impactos a lo largo de su historia política, cultural, económica y
con algunas muestras que delatan nuestra vulnerabilidad ante el “pase de
factura” de la Naturaleza, con un plan de ordenamiento territorial agredido con
cambios de usos de suelo y construcciones enfocadas a un beneficio sectorial y
no integrado, generando una ciudad discapacitada pero que podemos volverla
eficiente y funcional utilizando los principios de la resiliencia como estilo de
gobernabilidad de este siglo. El trabajar sobre nuestros errores y medir los
impactos que hemos generado para corregir rumbos, es lo que conlleva a retomar este
término de vanguardia que viene siendo usado por ciudades hermanas del mundo, y
que Panamá se ha sumado a ser parte de la comunidad global de CIUDADES
RESILIENTES.
La arquitectura para la
resiliencia es la disciplina que se encarga de la recuperación social convirtiéndonos
en intermediarios ante amenazas de la naturaleza por nuestras acciones sociales
para lograr ambientes habitables, dignos y con calidad proporcional al entorno.
Lo sostenible involucra docencia a las comunidades: por más que el Estado gaste
recursos en jornadas de limpieza a las comunidades, éste debe ser un compromiso
de todos los sectores de hacer buen manejo de los desechos.
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| Dragado de ríos en zonas urbanas y recolección de basura. Sector Juan Díaz, Panamá. |
Recuerdo hace más de 15 años a
raíz de los desastres naturales que vivió Chile, el concepto de RESILIENCIA se
volvió un tema recurrente hacia el norte del continente llegando incluso ganar
el Premio Mundial de Arquitectura un modelo de vivienda social con buen diseño
arquitectónico y que resolvió en un corto tiempo a las familias que lo habían
perdido todo.
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| Uso de equipo pesado para mitigación y prevención de inundaciones. Sector Panamá Viejo. |
Nuestro municipio está
encaminado a sumarse al liderazgo regional entendiendo que cada dólar que se
invierta en mitigación de riesgo, retornará en beneficio de la ciudad
haciéndola más atractiva en su trazado y confortablemente sostenible replicando
este modelo hacia los demás gobiernos locales de nuestra región.
El
autor es arquitecto y especialista en Docencia Superior
y
también recibe sus comentarios vía twitter: @minutoDEenergia
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